EL PETRÓLEO BAJA, EL SURTIDOR NO AFLOJA: LA NAFTA VUELVE A DESPEGARSE DE LA INFLACIÓN
Mientras el precio internacional del petróleo registra una caída sostenida, en la Argentina el valor de los combustibles sigue un camino inverso. Así lo advierte un informe especial del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), que expone una nueva paradoja del mercado energético: en 2025 el barril bajó 13%, pero la nafta volvió a subir muy por encima del nivel general de precios
De acuerdo al relevamiento, la nafta súper acumuló en lo que va del año un incremento promedio del 43%, frente a una inflación del 25% en el mismo período. La brecha vuelve a poner a los combustibles entre los rubros que más presionan sobre el bolsillo, con impacto directo en el transporte, la logística y el costo de vida cotidiano.
El informe detalla que en diciembre llenar un tanque de 50 litros de nafta súper en la ciudad de Rosario costó $89.650, lo que representa un 43% más que en enero. En el caso del gasoil, la situación no fue distinta: un camionero en Santa Fe necesitó $65.940 para cargar un tanque de gasoil común, $21.420 más que a comienzos de año, con una suba cercana al 48%.
El CESO también advierte que el fenómeno no se limita a un solo tipo de combustible. Entre enero y diciembre, la nafta premium aumentó 38%, el gasoil común 42% y el gasoil premium 35%, consolidando una dinámica de incrementos generalizados en todo el tablero energético.
Uno de los puntos más sensibles del informe está vinculado a los cambios regulatorios. Según remarca el centro de estudios, el Gobierno Nacional eliminó la obligación de informar previamente los aumentos de precios en estaciones de servicio, lo que habilitó subas sorpresivas para los consumidores. Solo en el último mes se registraron tres incrementos consecutivos sin aviso previo.
Esta desregulación, sostiene el documento, profundiza la incertidumbre en los usuarios y dificulta cualquier previsión de gastos, especialmente en sectores que dependen de manera directa del combustible para trabajar, como el transporte de cargas y pasajeros.
El informe recuerda además que la tendencia no es nueva. En los últimos dos años, la nafta súper acumuló un aumento del 281%, muy por encima de la inflación del mismo período, configurando un escenario de pérdida sostenida del poder adquisitivo asociada al costo de la energía
Con el barril internacional en baja y los precios locales en alza, el CESO plantea un interrogante que atraviesa el debate económico actual: por qué, una vez más, la caída de los costos globales no se traduce en alivio en el surtidor, mientras los combustibles siguen funcionando como un ancla invisible que empuja hacia arriba al resto de los precios