PROPONEN DESACOPLAR LOS COMBUSTIBLES DEL BRENT Y AVANZAR HACIA UN ESQUEMA DE COSTOS EN PESOS

El economista Fabián Medina sostuvo que una estructura basada en costos locales permitiría aliviar precios, sostener márgenes y estimular el consumo de combustibles en el mercado interno.

La venta de combustibles muestra señales de menor movimiento en distintas plazas, con impacto directo en la rotación de los surtidores y en la frecuencia de carga de los usuarios.

En este marco, el economista Fabián Medina propuso a Agenda Energética avanzar hacia un esquema de determinación de costos en pesos para el mercado interno. La iniciativa busca otorgar mayor previsibilidad a las petroleras, facilitar ajustes en los precios finales y estimular la demanda.

“Un esquema de costos en moneda local permitiría a las compañías optimizar márgenes y, al mismo tiempo, adecuar los valores en surtidor a la capacidad de pago del usuario”, señaló. Según su análisis, la actual referencia al precio internacional del crudo introduce rigideces que limitan la capacidad de reacción frente a la menor demanda.

El reciente incremento del barril de Brent —del orden de los 5 dólares— volvió a trasladar presión sobre los precios domésticos. No obstante, Medina consideró que la estructura productiva argentina habilita un enfoque alternativo. “Con producción local y costos determinados internamente, el barril puede ubicarse en niveles competitivos. Las devaluaciones acumuladas en los últimos años generan una relación de costos que permite trabajar con referencias propias”, explicó.

La menor circulación vehicular constituye otro factor relevante. En numerosas zonas, las estaciones registran caídas de actividad a partir de las primeras horas de la tarde, con excepción de corredores específicos. Esta tendencia se vincula con un cambio en los patrones de movilidad, donde el uso del vehículo particular pierde participación frente al transporte público.

El diferencial de costos resulta determinante. Mientras el gasto mensual en transporte colectivo se ubica en torno a los 100.000 pesos, el uso del automóvil implica erogaciones significativamente superiores al considerar combustible, estacionamiento, mantenimiento, seguros y tributos. Esta brecha incide directamente en la decisión de uso y, por extensión, en el volumen de ventas de las estaciones.

Bajo este diagnóstico, la propuesta de migrar a costos en pesos apunta a recomponer el equilibrio entre precio y demanda. Un ajuste a la baja en los valores de los combustibles podría traducirse en una mejora en el volumen despachado, con impacto positivo en la rentabilidad por escala.

“El problema no se limita al nivel de precios, sino a la capacidad de pago. Si los valores se alinean con la economía doméstica, es posible recuperar consumo sin comprometer ingresos”, sostuvo Medina.

El economista recordó además que, previo al congelamiento, los combustibles registraron incrementos cercanos al 20 por ciento, en un período en el que el barril internacional también mostró subas significativas. Esta combinación contribuyó a elevar los precios finales por encima de lo que el mercado puede absorber.

De mantenerse la tendencia actual, advirtió, la merma podría profundizarse en los próximos meses. “Existe un límite claro en la elasticidad de la demanda. Sin ajustes, el descenso en los volúmenes podría acentuarse”, indicó.

“Si las petroleras adoptan un esquema de costos en pesos, van a poder bajar precios, sumar volumen y sostener márgenes en forma simultánea. Ese es el punto de equilibrio que hoy necesita el mercado para volver a crecer”, concluyó Medina.