EL GLP ARGENTINO BUSCA GANAR ESPACIO EN EL MERCADO REGIONAL Y REEMPLAZAR IMPORTACIONES DE ESTADOS UNIDOS

El crecimiento de la producción de Vaca Muerta abre una oportunidad para que Argentina se convierta en un proveedor estratégico de GLP para Sudamérica. Brasil, Chile y Colombia ya identifican al país como una alternativa para reducir compras extrarregionales, aunque advierten que la competitividad deberá estar acompañada por continuidad, logística y previsibilidad.

El excedente de Gas Licuado de Petróleo (GLP) que proyecta la Argentina a partir del desarrollo de Vaca Muerta comienza a ser observado con interés por los principales mercados consumidores de la región. Brasil, Chile y Colombia coincidieron en que existe una oportunidad concreta para sustituir parte de las importaciones que actualmente llegan desde Estados Unidos y construir una red de abastecimiento sudamericana más flexible.

La posibilidad fue planteada durante el bloque de Mercado LATAM del Seminario Internacional de GLP “De Argentina hacia el Mundo”, organizado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral. Representantes de Copa Energia, Lipigas y Agremgas analizaron las necesidades de sus respectivos países y señalaron que el volumen argentino ya tiene presencia en la región, aunque todavía existe margen para ampliar su participación.

En Brasil, la escala del mercado convierte al país en uno de los destinos más relevantes para el GLP argentino. Alexandre Matta, gerente de Originación de Moléculas de Copa Energia, explicó que el mercado brasileño atiende a más de 30 millones de clientes y que el abastecimiento combina producción doméstica con importaciones destinadas a cubrir las necesidades adicionales.

Actualmente, el 79% del suministro brasileño tiene origen local, mientras que el resto se completa con compras externas. Dentro de esas operaciones, Argentina ya ocupa un lugar destacado: el 49% de las importaciones brasileñas de GLP provino del país, según los datos expuestos durante el seminario.

Para Matta, esa participación demuestra que la escala comercial ya existe, pero el próximo paso será consolidar una relación de largo plazo. “La escala ya existe; el valor estratégico dependerá de convertir volumen en continuidad”, planteó. La definición adquiere relevancia porque Brasil prevé un aumento de su oferta doméstica a partir de 2029, lo que podría elevar la competencia entre proveedores.

El ejecutivo brasileño sostuvo que el precio será determinante para abrir nuevas operaciones, pero no alcanzará por sí solo para sostenerlas. La confiabilidad de las entregas, la flexibilidad logística y la capacidad de responder ante cambios en la demanda serán factores centrales para definir qué lugar ocupará el GLP argentino dentro del portafolio brasileño.

Chile también aparece como un mercado con posibilidades de crecimiento para la producción argentina. Francisco García Bustos, gerente de Abastecimiento de Lipigas, explicó que casi la mitad del consumo chileno de GLP corresponde al sector residencial, con un 36% asociado al producto envasado y un 13% al suministro a granel.

La particularidad del mercado trasandino es su elevada dependencia de las importaciones. Chile no produce hidrocarburos y sus refinerías procesan mayoritariamente crudo importado. La producción local cubre apenas el 13% de la demanda de GLP, mientras que el 70% llega por vía marítima y otro 17% mediante importaciones terrestres desde Argentina, principalmente desde Neuquén.

Esa estructura convierte al aumento de los saldos exportables argentinos en una oportunidad directa. García Bustos recordó que las compras terrestres desde Argentina habían perdido participación entre 2017 y 2020, pero la situación comenzó a modificarse con el crecimiento de la disponibilidad de producto en el país.

El punto central para Chile es la posibilidad de reemplazar parte de las importaciones marítimas provenientes de Estados Unidos. “Acá está la gran oportunidad de Argentina: poder sustituir de forma natural las importaciones que Chile hoy ejecuta desde Estados Unidos”, señaló el representante de Lipigas, siempre que se concreten los proyectos de infraestructura y producción anunciados.

Colombia, en tanto, atraviesa una situación diferente pero también necesita ampliar sus fuentes de abastecimiento. Sara Vélez, directora ejecutiva de Agremgas, describió un escenario de creciente dependencia externa, tanto en gas natural como en GLP.

Según explicó, las ventas de gas natural cayeron un 18% en los últimos dos años y las importaciones llegaron a representar el 33% del consumo en apenas un año. En el caso del GLP, el 57% de la demanda actual ya se cubre con producto importado. Al mismo tiempo, el consumo de GLP a granel destinado a industrias y comercios creció 20%, superando las previsiones más optimistas del sector.

La dirigente colombiana reclamó que la política energética no establezca una competencia artificial entre distintas fuentes. También advirtió que la decisión de reducir la exploración y explotación de hidrocarburos terminó generando mayores dificultades para garantizar el abastecimiento.

Para Colombia, además, existe una cuestión geográfica. Actualmente, las importaciones de GLP ingresan por el Caribe, mientras que una eventual salida argentina hacia el océano Pacífico podría modificar las posibilidades de abastecimiento para distintos países sudamericanos.

Vélez sostuvo que Argentina tiene la posibilidad de mirar hacia ese mercado y destinar parte de su producción a completar las necesidades regionales. La eventual conexión con el Pacífico permitiría ampliar los destinos posibles del GLP argentino y reducir la dependencia de proveedores extrarregionales.

La oportunidad exportadora, sin embargo, convive con un mercado interno de dimensiones considerables. Durante el bloque dedicado a la demanda argentina, Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas de Gas Licuado de Argentina (CEGLA), describió una actividad consolidada que abastece a unos 5,9 millones de hogares, prácticamente la mitad de la población del país.

El mercado cuenta con 14,8 millones de hogares y compite principalmente con el gas natural y la electricidad. En el fraccionamiento, cuatro compañías concentran alrededor del 80% del mercado, mientras que otras 20 empresas completan la oferta.

La extensión territorial argentina agrega una variable logística relevante. La distancia promedio entre los centros de producción y los mercados de consumo ronda los 710 kilómetros, lo que convierte al transporte y la distribución en componentes determinantes de la estructura de costos.

Cascales también destacó los cambios derivados de la eliminación de los precios máximos obligatorios. Según explicó, la liberalización permitió que los valores se adaptaran a las condiciones de mercado y absorbieran parte del atraso acumulado en el precio recibido por los productores, sin provocar una estampida de los valores finales.

La expectativa del sector es que ese nuevo esquema genere incentivos para invertir y ampliar la competencia, al mismo tiempo que aparecen oportunidades todavía poco explotadas, como el AutoGLP para movilidad.

En la última parte de la cadena, el rol del fraccionamiento y la distribución será igualmente determinante. Juan Giménez, gerente general de YPF Gas, remarcó que la actividad tiene la responsabilidad de colocar las moléculas en el mercado de manera eficiente y garantizar que el producto llegue a los puntos de consumo.

La compañía atiende a unos 24.000 clientes vinculados con la comercialización de GLP a granel y concentra parte de su estrategia en la seguridad operativa. En una industria donde el almacenamiento, el transporte y la manipulación requieren protocolos específicos, la prevención y los simulacros permanentes forman parte de la gestión cotidiana.

Las exposiciones dejaron así planteada una oportunidad que excede el crecimiento de las exportaciones. Para los compradores regionales, Argentina puede pasar de ser un proveedor ocasional o complementario a ocupar un lugar estructural dentro de la seguridad energética sudamericana. El volumen disponible es el punto de partida, pero la continuidad, la infraestructura y la capacidad logística serán las condiciones que definan hasta dónde puede llegar ese proceso.

La conclusión compartida por los representantes regionales fue clara: Sudamérica necesita nuevas fuentes de GLP y Argentina cuenta con una disponibilidad creciente para ocupar ese espacio. Convertir esa ventaja productiva en una plataforma regional de abastecimiento será el paso decisivo para que Vaca Muerta no solo genere excedentes, sino también un nuevo mercado energético integrado para el continente.