ESTACIONES DE SERVICIO
GASOIL BAJO PRESIÓN: AUMENTÓ 5% Y HAY CUPOS EN LAS ESTACIONES
El precio internacional del petróleo volvió a superar los USD 100 por barril y el mercado del diésel enfrenta una tensión adicional por los problemas registrados en una de las grandes refinerías de Rusia. En Argentina, las petroleras aplicaron aumentos de hasta 5% en el gasoil y comenzaron a limitar entregas a algunas estaciones. La nafta también subió, aunque en menor proporción.
El mercado argentino de combustibles comenzó a sentir con mayor intensidad la presión internacional sobre el gasoil. Mientras el petróleo volvió a ubicarse por encima de los USD 100 durante el fin de semana y luego retrocedió hacia la zona de los USD 95, el diésel enfrenta una situación particularmente sensible por la menor disponibilidad internacional.
El episodio que encendió las alarmas se produjo en Rusia, donde una de las grandes refinerías cercanas a Moscú sufrió un ataque que afectó su funcionamiento. La instalación tiene una participación significativa en la producción de gasoil y su interrupción agregó tensión a un mercado que ya venía siguiendo de cerca la evolución del petróleo.
La consecuencia comenzó a trasladarse a la Argentina. En Buenos Aires, las principales petroleras aplicaron en los últimos ajustes aumentos diferenciados entre naftas y gasoil. En el caso de Shell, por ejemplo, la nafta Súper pasó de $2.225 a $2.281, un incremento del 2,52%, mientras que la V-Power Nafta subió en la misma proporción, de $2.461 a $2.523.
El movimiento fue mayor en los productos diésel. El Evolux pasó de $2.359 a $2.477, con una suba del 5%, mientras que el V-Power Diesel aumentó de $2.599 a $2.729, también un 5%.
Según información del sector, además de los aumentos comenzaron a registrarse cupos de entrega a algunas estaciones, una señal que adquiere especial relevancia si la tensión internacional sobre el diésel continúa.
El problema no se limita al precio. Cuando la disponibilidad de un producto comienza a quedar condicionada, las petroleras deben administrar sus entregas y priorizar determinados canales de comercialización. Para las estaciones, esto puede traducirse en una mayor dificultad para mantener el abastecimiento habitual.
La situación también generó preocupación entre los grandes consumidores de gasoil. En el mercado se analiza incluso la posibilidad de establecer límites para determinadas compras directas que hayan aumentado significativamente sus volúmenes durante las últimas semanas.
Una de las alternativas bajo análisis consiste en tomar como referencia lo adquirido durante el año anterior y permitir un incremento adicional. La medida buscaría evitar que compradores aprovechen las condiciones del mercado argentino para adquirir combustible a precios locales y posteriormente destinarlo a operaciones de exportación o transferirlo a empresas vinculadas en países vecinos.
La preocupación tiene una explicación concreta. Cuando el precio internacional del diésel aumenta y existe una diferencia significativa con el valor interno, aparecen incentivos para adelantar compras. Esa dinámica puede profundizar la presión sobre la disponibilidad local.
Aunque el gasoil concentra actualmente la mayor tensión, la nafta tampoco quedó al margen.
La evolución del petróleo internacional es seguida de cerca por las compañías porque determina una parte relevante de los costos de refinación. El Brent llegó nuevamente a superar los USD 100 por barril durante el fin de semana y posteriormente volvió a ubicarse alrededor de los USD 95.
La expectativa dentro del mercado es que, si el crudo permanece entre los USD 90 y USD 95, las petroleras puedan absorber parte de esa presión sin trasladarla inmediatamente a los precios finales. El escenario cambia si la cotización permanece por encima de los USD 100 durante varios días.
En ese caso, podría producirse una nueva corrección de los combustibles en Argentina.
El problema para las compañías no termina con una eventual suba. También deberán definir qué hacer si el petróleo vuelve a bajar después de haber trasladado el incremento al precio final.
Es allí donde aparece uno de los principales dilemas del mercado: los combustibles suelen reaccionar con mayor rapidez cuando aumentan los costos que cuando esos costos disminuyen.
La discusión ya atraviesa a las distintas áreas de las petroleras, desde producción y refinación hasta distribución y comercialización. Cada una analiza cuánto del impacto internacional puede absorberse y cuánto debería trasladarse al consumidor.
Para el mercado argentino, las próximas jornadas serán determinantes. Si el petróleo logra mantenerse por encima de los USD 100, la presión sobre los precios aumentará. Pero si además persisten las restricciones sobre el gasoil, la variable a seguir ya no será solamente cuánto cuesta llenar el tanque, sino también cuánto combustible está disponible para abastecer la demanda.