INFRAESTRUCTURA EN ALERTA: LA RED VIAL NACIONAL FRENTE A UN ESCENARIO DE DETERIORO CRECIENTE

La situación de la Red Vial Nacional atraviesa un momento delicado que comienza a encender luces de alerta entre trabajadores, técnicos y usuarios de todo el país. Un reciente informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) advierte que el progresivo deterioro de rutas estratégicas, sumado a la pérdida de capacidad operativa del organismo encargado de su mantenimiento, configura un escenario que, de no revertirse, podría derivar en mayores riesgos viales, costos económicos y desigualdades territoriales.

La Dirección Nacional de Vialidad (DNV), históricamente concebida como una herramienta clave del Estado para garantizar conectividad, integración productiva y seguridad en las rutas, atraviesa un proceso de fuerte reconfiguración. En los últimos años, la reducción de recursos, la paralización de obras y la salida de personal especializado han debilitado su capacidad técnica y operativa, afectando tanto el mantenimiento preventivo como la planificación de intervenciones de mediano y largo plazo.

TRABAJADORES Y CAPACIDAD TÉCNICA EN TENSIÓN

Uno de los puntos más sensibles del informe es el impacto sobre los trabajadores del organismo. La salida de cientos de técnicos, ingenieros y operarios con experiencia acumulada durante décadas no solo representa una pérdida laboral, sino también un retroceso en términos de conocimiento estratégico. Desde el sector gremial señalan que la infraestructura vial no puede sostenerse sin equipos técnicos estables, formación continua y presencia territorial, especialmente en un país extenso y diverso como la Argentina.

La preocupación no se limita al empleo público. La merma de personal especializado repercute directamente en la calidad de las rutas, en la capacidad de respuesta ante emergencias y en la seguridad cotidiana de quienes transitan por los corredores nacionales.

RUTAS CLAVE CON SEÑALES DE DESGASTE

De acuerdo con las proyecciones del informe, entre el 65 y el 70 por ciento de la Red Vial Nacional presenta hoy un estado regular o malo. En numerosos tramos, el mantenimiento preventivo fue reemplazado por intervenciones puntuales que no alcanzan a resolver problemas estructurales. Esta situación se repite en corredores productivos, pasos internacionales y accesos a centros urbanos, donde el tránsito pesado acelera el desgaste del pavimento.

El documento detalla casos en distintas provincias donde el deterioro impacta sobre la logística, eleva los costos de transporte y aumenta el riesgo de siniestros. En algunos puntos, incluso, son las propias comunidades locales las que impulsan reclamos, relevamientos y señalizaciones improvisadas para advertir sobre zonas peligrosas.

FONDOS, EJECUCIÓN Y DEBATE PENDIENTE

Otro eje central del análisis es la subejecución de recursos destinados a infraestructura vial. El informe remarca que existen fondos específicos, como los provenientes del Impuesto a los Combustibles, cuya finalidad original es el mantenimiento y mejora de las rutas. Sin embargo, la brecha entre lo recaudado y lo efectivamente invertido genera cuestionamientos sobre la sostenibilidad del sistema y sobre la necesidad de mayor previsibilidad en la política de obras.

Especialistas advierten que postergar el mantenimiento preventivo no implica un ahorro real: cada kilómetro no atendido a tiempo se transforma en un pasivo técnico y económico que, más temprano que tarde, exige inversiones mayores para su reconstrucción.

UNA ADVERTENCIA A TIEMPO

Lejos de un tono alarmista, el informe plantea una advertencia concreta: la infraestructura vial requiere decisiones sostenidas, planificación y presencia estatal para evitar que el deterioro avance hacia situaciones irreversibles. La red de rutas no solo conecta ciudades y economías regionales; también sostiene la seguridad vial, el empleo y la integración territorial.

En ese marco, los trabajadores de Vialidad insisten en que la discusión no es ideológica ni coyuntural, sino estructural. Invertir en rutas es invertir en seguridad, desarrollo y previsibilidad. Atender las señales de alerta hoy puede evitar costos sociales y económicos mucho mayores mañana.