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SANTA FE ARMA UN FRENTE PARA FRENAR EL BLOQUEO EUROPEO AL BIODIÉSEL
La provincia se alinea con el sector privado y la Cancillería para cuestionar ante la Organización Mundial del Comercio la decisión de la Unión Europea de reclasificar a la soja argentina como insumo de “alto riesgo” ambiental. Se estiman pérdidas por hasta US$ 350 millones y un fuerte impacto en empleo y divisas, en una semana atravesada por definiciones clave sobre el acuerdo Mercosur–UE y el pliego del embajador en Bruselas.
El gobierno de Santa Fe decidió pasar de la preocupación a la acción. La posible restricción al ingreso de biodiésel argentino en Europa encendió alarmas en el principal polo exportador del país y empujó a la Casa Gris a conformar un frente institucional y productivo para defender la cadena sojera.
El eje del conflicto es la clasificación de la soja como materia prima de “alto riesgo” bajo el criterio ILUC (Cambio Indirecto del Uso del Suelo), utilizado por la Comisión Europea para evaluar el impacto ambiental de los biocombustibles. De aplicarse en los términos previstos, la medida podría cerrar virtualmente el mercado europeo al biodiésel argentino elaborado a base de soja.
“Estamos hablando de hasta 350 millones de dólares que la Argentina dejaría de exportar”, advirtió el ministro de Desarrollo Productivo santafesino, Gustavo Puccini. En la provincia, subrayó, el biodiésel no es sólo una estadística comercial: es empleo industrial, innovación tecnológica y generación de divisas.
Santa Fe concentra el 100% de las exportaciones nacionales de biodiésel, que salen desde sus terminales portuarias. Esa centralidad explica la rápida reacción oficial. A través de una resolución ministerial, la provincia creó un Grupo de Trabajo para el Análisis Estratégico del Biodiésel, integrado por áreas técnicas, universidades y representantes de la cadena de valor.
El objetivo es elaborar un informe técnico, económico y jurídico que respalde la posición argentina y que será canalizado por la Cancillería ante la OMC. Las provincias no pueden litigar directamente ante el organismo multilateral, pero sí aportar fundamentos para robustecer la estrategia nacional.
Desde la Secretaría de Comercio Exterior provincial sostienen que la decisión europea carece de sustento científico y constituye un obstáculo técnico al comercio. En la misma línea se expresó la industria aceitera, que interpreta la medida como un gesto proteccionista en medio de las tensiones internas del bloque europeo por el acuerdo comercial con el Mercosur.
La ofensiva santafesina coincide con una agenda parlamentaria cargada de señales hacia Bruselas. El Senado se prepara para debatir el acuerdo Mercosur–Unión Europea y el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la UE, en un contexto donde la política exterior y la defensa de los intereses productivos aparecen inevitablemente entrelazadas.
En ese tablero, Santa Fe busca instalar su propio mensaje: el biodiésel de soja es parte de su matriz industrial y exportadora. Y, frente a lo que considera un bloqueo encubierto, promete dar pelea en todos los frentes disponibles.