CENTRAL PUERTO COMPRA DOS ÁREAS PETROLERAS EN NEUQUÉN Y SE METE EN VACA MUERTA

La mayor generadora eléctrica del país dio un paso que marca un cambio de escala en su estrategia: Central Puerto formalizó su desembarco en el negocio de los hidrocarburos con la compra de dos bloques petroleros en Neuquén, hasta ahora en manos del grupo financiero Puente. La jugada no solo implica diversificación, sino que abre la puerta a un objetivo mayor: posicionarse en Vaca Muerta.


La operación se concretó mediante un acuerdo con Patagonia Assets Limited, a través del cual la compañía adquirió el 100% de Patagonia Energy S.A., titular de las concesiones de explotación de Aguada del Chivato y Aguada Bocarey. Se trata de áreas convencionales ubicadas en el norte neuquino, cerca del límite con Mendoza, con potencial de reconversión hacia desarrollos no convencionales.

El movimiento, comunicado oficialmente a la Comisión Nacional de Valores, representa la primera incursión directa de Central Puerto en el segmento de Oil & Gas. En la compañía admiten que el desafío no es menor: implica adaptar su estructura a una nueva lógica operativa, con mayores exigencias técnicas y financieras.

De áreas maduras a apuesta shale

Los bloques adquiridos tienen una historia reciente marcada por la volatilidad. Pertenecieron originalmente a Medanito, que los perdió tras atravesar dificultades financieras. Luego pasaron a manos de Patagonia Energy, vinculada a Federico Tomasevich, y ahora quedan bajo control de Central Puerto, que operará de manera directa y también a través de su subsidiaria Patagonia Energy & Resources Ltd.

Aunque hoy presentan producción convencional, el verdadero atractivo está en el subsuelo. La empresa apuesta a obtener una concesión no convencional que le permita explorar el potencial de la formación Vaca Muerta, uno de los reservorios de shale más importantes del mundo.

El plan incluye perforaciones piloto para evaluar la productividad geológica y reducir la incertidumbre técnica. De confirmarse ese potencial, la compañía avanzará en la búsqueda de financiamiento para proyectos de mayor escala, característicos del desarrollo shale.

Integración y diversificación

Desde la empresa remarcaron que la adquisición “posiciona a Central Puerto como un nuevo jugador estratégico en la Cuenca Neuquina” y permite integrar parte de su cadena de valor, sumando producción de hidrocarburos a su negocio tradicional de generación eléctrica.

El movimiento encaja en una política de diversificación que la compañía viene profundizando en los últimos años. A su liderazgo en generación —con una participación del 14,9% del mercado en 2025— sumó inversiones en energías renovables, minería y sector forestal.

En paralelo, expandió su capacidad instalada con proyectos eólicos y solares, superando los 560 MW en fuentes limpias, y avanzó en negocios complementarios como la cogeneración y el almacenamiento de energía.

Un nuevo jugador en la cuenca

La entrada en el negocio petrolero redefine el perfil de Central Puerto, que deja de ser solo una generadora para convertirse en una plataforma energética más amplia. La combinación de electricidad, recursos naturales y ahora hidrocarburos busca amortiguar riesgos y aprovechar oportunidades en un mercado atravesado por la transición energética.

El cierre definitivo de la operación aún depende de condiciones habituales en este tipo de transacciones. Pero en el sector ya leen la señal: uno de los gigantes eléctricos empieza a jugar fuerte en el tablero petrolero, con la mira puesta en el corazón productivo de la Argentina.